martes, 13 de mayo de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
Barreras al comercio
El mes pasado
la Comisión Europea presentó su 4º informe anual sobre barreras al comercio, el
Trade and Investment Barriers Report (TIBR). En este informe se notifican las
principales barreras comerciales a las que se enfrentan las empresas de las Unión
Europea en los mercados de sus principales socios comerciales.
La Unión
Europea, gran defensora del libre comercio, lleva años fomentando la
eliminación de barreras al comercio que otros países interponen, labor que ha llegado
a ser criticada por algunos economistas que opinan que, en el caso de que un
país se encuentre en sus primeras fases de desarrollo, no es conveniente que se
abra al comercio internacional puesto que esto podría impedir que se
consolidara una industria fuerte y capaz de competir en su propio país.
Si dejamos al margen este debate y lo vemos desde la
perspectiva de nuestras empresas, lo cierto es que la Unión Europea está
haciendo una gran labor para facilitarle el camino a las empresas europeas que
quieran exportar o implantarse en otro país. Se han conseguido muchos avances
en este aspecto, sin embargo, aún queda camino por recorrer, de modo que aquí
os dejo el link del informe de 2014 sobre
las principales barreras comerciales:
lunes, 14 de abril de 2014
Bitcoins
La
manera de adquirir bienes o servicios ha ido evolucionando a lo largo de la
historia: en un principio, se utilizaba el trueque, el cual era un método poco
práctico que estaba destinado a desaparecer, por lo que poco a poco fueron
apareciendo materiales que eran usados como dinero. Entre estos materiales, los
metales preciosos (oro, plata y bronce) fueron popularizándose por todo el
mundo para su uso monetario debido a que tenían propiedades (divisibles,
reconocibles, duraderos, escasos…) que
los hacían idóneos para tal fin. Sin embargo, llevar grandes cantidades
de oro o cualquier otro metal de un lado a otro tampoco era práctico, por lo
cual se empezaron a admitir pagarés (billetes) donde el emisor se
comprometía a cambiar ese billete por
una determinada cantidad de oro. El siguiente paso evolutivo en esta historia
del dinero es nuestra posición actual, donde los billetes no son convertibles y
gran parte de la oferta monetaria no se compone de billetes y monedas físicos.
Tras habernos acostumbrado a reconocer los dígitos de nuestra cuenta corriente
como dinero real y tras haberse popularizado el uso de las tarjetas de crédito
para realizar cualquier pago, el siguiente paso lógico en esta historia monetaria
es la moneda virtual.
Por este
motivo, no sorprende que se haya creado la moneda virtual llamada Bitcoin. Esta
moneda fue creada en 2008 por una persona anónima (o personas, no se sabe) que
se hace llamar Satoshi Nakamoto. El Bitcoin puede crearlo cualquier
usuario a través de un proceso informático que llaman “minería”, en donde el
usuario utiliza un software especial para resolver un algoritmo matemático a
través del cual puede conseguir estas monedas. La cantidad de monedas que existen o pueden llegarse a crear a
través de este sistema es limitada y su coste de producción (tal y como pasó
con el oro cuando podía servir como moneda) se ha igualado al valor de mercado
de esta moneda.
El Bitcoin ha
sido visto por muchos como la panacea monetaria, dado que era una moneda libre
del control de cualquier Gobierno, y se ha ido popularizando de manera que
ahora muchos comercios aceptan bitcoins como pago. Sin embargo ¿es razonable
confiar en esta moneda? Desde mi punto de vista no me cabe duda de que en el
futuro surgirán más monedas digitales y llegará un momento en el que no existan
billetes ni monedas físicos, sin embargo, analizando esta moneda en concreto y
en este preciso momento del tiempo y dejando a un lado el debate sobre si el
Gobierno debería ejercer algún tipo de control o no en la Política Monetaria,
yo no demandaría esta moneda ni como medio de transacción, ni por precaución ni por
especulación, los 3 famosos motivos que Keynes nos ofrece para justificar la
demanda de dinero. Para empezar, y
centrándonos en el motivo especulación, hace falta ser un inversor muy
arriesgado para invertir en una moneda que pasó en la segunda mitad del año
2013 de valer 98 dólares a más de mil, y que ahora vuelve a rondar los 400 USD
(una gran ganancia para los que invirtieron en 2013, de acuerdo, pero extremadamente
arriesgado invertir viendo los bandazos que te puede dar esa moneda en un solo
día). Las razones por las que no demandaría esta moneda como motivo de
transacción o precaución tienen que ver con el razonamiento anterior, a saber,
una moneda para que funcione debe ser estable (vemos que no lo es) y lo más
importante, debe generar confianza. Este sistema actual funciona porque de un
papel que ha costado céntimos fabricar
yo me creo que tiene un valor de
500 euros porque así lo pone en el propio papel, es decir, tengo
confianza en que ese papel vale lo que pone que vale. Las bitcoin a día de hoy,
no me generan ninguna confianza, en primer lugar, por sus bruscos cambios de
valor, y en segundo lugar, porque se ha asociado el uso de bitcoins con actividades
fraudulentas (aunque contrariamente a lo que la gente cree, una factura en
bitcoins también está obligada a facturar IVA, declarar a Hacienda etc etc, lo
mismo que en euros) e ilegales, de modo que algunos países ya han puesto leyes para
evitar su uso.
En resumen,
aunque esta moneda en concreto ahora no me genere ninguna confianza (quizá sí
en el futuro), es innegable el aumento de popularidad que ha tenido en su corto tiempo de vida. Las autoridades monetarias de cada país deben
empezar a mirar hacia el futuro y
plantearse una moneda virtual como medio de pago, así como la
legislación de cada país debe ir preparándose poco a poco para regular el uso
de monedas virtuales.
martes, 8 de abril de 2014
¿Exportar a China?
Desde los años
70 China, el gran gigante asiático, ha experimentado un crecimiento sin
precedentes, convirtiéndose así en uno
de los principales mercados objetivo para numerosas compañías internacionales.
Ante esta situación, la Unión Europea lleva años intentando mejorar las
relaciones comerciales con China y, aunque se han conseguido grandes avances
(tanto es así que China es el segundo socio comercial de la UE detrás de
Estados Unidos), aún queda mucho camino por recorrer, puesto que China sigue
imponiendo distintos tipos de barreras comerciales (por las cuales incluso ha
sido denunciada por la UE ante la OMC, de la cual China es miembro
desde 2001) que dificultan el comercio.
El camino para
exportar a China puede hacerse largo y difícil para la empresa española, y no sólo por las trabas que puedan existir
al comercio, sino porque nos enfrentamos con una cultura, una legislación y un
idioma que nos resultan totalmente desconocidos, así que cabe preguntarse: ¿merece
la pena el esfuerzo? En este caso, las cifras hablan por sí solas, puesto que
una vez se accede al mercado chino, tenemos a nuestro alcance un mercado con 1.340
millones de consumidores, una cifra que hace palidecer a los 47 millones de
consumidores españoles o incluso a los 500 millones de la Unión Europea.
Muchas
empresas españolas ya han comenzado a exportar sus productos a China, sin
embargo, debe seguirse incentivando la exportación, puesto que para muchas
empresas españolas (sobre todo PYMES), sigue habiendo miedo a “adentrarse en lo
desconocido” y lanzarse a exportar a nuevos mercados.
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